Archivo del Diario Vegabajeño de Puerto Rico Segunda Etapa de Diciembre 2012 a Octubre 2016

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(BEV) Julio Meléndez| El Periodismo en Vega Baja

logo biblioteca electronica vegabajeña(Escrito integro preparado por Don Julio Melendez para Vega Baja, su historia y su cultura, 1987, Gobierno Municipal de Vega Baja)

El periodismo en Vega Baja

Por Julio Meléndez

Primeros intentos

EDV_FOTO_PORTADA_LIBRO_DE_VEGA_BAJA_SU_CULTURA_Y_SU_HISTORIA-253x270-297x355El primer intento de realizar periodismo en Vega Baja está enmarcado alrededor de la figura de don Manuel Fernández Juncos. El archivero del Instituto de Cultura Puertorriqueña, el historiador vegabajeño, Luis de la Rosa, ha hecho el hallazgo de tres cartas que arrojan alguna luz en este sentido.
El 19 de marzo de 1873, don Manuel Fernández Juncos, español radicado en Vega Baja, y casado con una vegabajeña, le envió una carta al periodista puertorriqueño, José Pablo Morales, donde le informa, entre otras cosas, lo siguiente:

“Me han traído de los Estados Unidos una imprentita que puede imprimir hasta un pliego de papel abierto del tamaño del de esta carta o algo más. Ha traído pocos tipos pero ya tengo encargado un quintal más que ha de llegar en todo este mes.”

Posteriormente, el 1 de mayo de ese mismo año, y en carta enviada al mismo periodista, le escribía:

“celebro mucho que haya U. vuelto al es¬tadio de la prensa. Es una vida azarosa y no muy lucrativa; pero cada cual debe ocupar el puesto que le corresponde.”

“Estimo como una honra la invitación que U. me hace para colaborar en La España.”

Luego, más adelante y en la misma carta, le informa a José Pablo Morales, que había sido in¬vitado por Freyre, el de La Razón, a producir

“una colección de tipos característicos del país dibujados a pluma en estilo jocoso”

Finalmente, y en una tercera carta enviada a don José Pablo Morales, con fecha del 21 de mayo de 1873, le informa sobre la visita del señor gobernador a Vega Baja, y de la conferen¬cia que sostuvo con el propio Fernández Juncos y Manuel Náter, “sobre la conveniencia de establecer en este pueblo un Ateneo para estudiar y discutir cuestiones sobre los intereses morales y materiales del país, publicando, por medio de una revista mensual o quincenal, el resultado de sus trabajos.”
Si bien es cierto que don Manuel Fernández Juncos se inició en el periodismo desde Vega Baja, apadrinado por José Gualberto Padilla, quien le facilita realizar sus primeras publica¬ciones en El Porvenir, de San Juan, y luego en otros como La Razón, de Mayagüez, El Derecho, de Ponce, y El Progreso y Don Simplicio, de San Juan, la idea de hacer periodismo en Vega Baja no cristaliza. Sin embargo, en 1876 Fernández Juncos se traslada a San Juan y al año siguiente comienza la primera época de El Buscapié.

Otro vegabajeño adoptivo, al igual que Fer¬nández Juncos, lo fue José Gualberto Padilla. Se inició en el periodismo en Santiago de Com¬postela, donde fundó y dirigió la revista La Esperanza. Ya en Vega Baja, continúa su quehacer periodístico en El Buscapié, El Palenque de la Juventud y otros.
Cabe pues especular, que esa primera etapa de periodismo producido a nivel insular, desde Vega Baja, debe haber motivado en alguna ma¬nera a que se produzca el primer periódico en este pueblo.

El Nivel (1889)

Entonces nos trasladamos a 1889, cuando don Francisco Pelati fundó en Vega Baja, el periódico El Nivel, semanario religioespiritista, donde colaboraron además, Salomón Álvarez, su hija, Brígida, Nicandro García, Valeriano Co¬lón y Andrés Corazón.

Este primer periódico tiene una muy corta duración, ya que suspendió su circulación en abril de 1889. Pero había prendido el entusiasmo periodístico en Vega Baja.

La Luz (1889)

Para mayo de ese mismo año aparece Salo¬món Álvarez, dirigiendo su propio periódico, La Luz, “libre pensador, libre examen, razón, derecho, justicia” Administraba este periódico don Fernando Enrique Carmona, yerno de don Sa1omón.
Este periódico se publicó desde su fundación en mayo de 1889 hasta agosto de 1893. Al siguiente año 1894, vuelve Salomón Álvarez a la palestra periodística en Vega Baja, esta vez en El Peregrino, periódico “libre pensador”, el cual suspende su publicación en 1896.
El apellido Álvarez se convirtió posteriormente en una constante del periodismo local en Vega Baja, ya que desde el 1940, don Agustín Álvarez, hijo de don Salomón, se convirtió en uno de los periodistas locales más destacados. Desde entonces, hasta su deceso, funda y dirige El Suceso y Luz de la Vega, y colabora en Vere¬das, El Petardo y otros.

Periodismo Polémico

Desde sus mismos comienzos, el periodismo en Vega Baja se definió dentro del marco de la polémica. A veces se ha deslindado hasta rayar en el chisme. Pero otras veces el tono ha asumido posiciones más elevadas. Los varones que saltaron al ruedo estuvieron dispuestos a sacrificar hasta su propia libertad. Sucedió, en lo que pudiéramos llamar, la “prehistoria” del periodismo en Vega Baja, cuando José Gualberto Padilla escribe sus famosas redondillas, primero contra Vicente Fontán y luego contra Manuel del Palacio. Y lo hizo también don Fernando Enríquez Carmona, desde el periódico La Luz. En poder del historiador Luis de la Rosa, obra el expediente donde se da fe de que el señor Enrique cumplió sentencia de cuatro meses y un día de cárcel por publicar un artículo infamatorio contra el sacerdote de turno en Vega Baja.
En el 1951, la Logia Masónica de Vega Baja, comenzó a publicar el periódico Luz de la Vega. Su vida fue breve. En el tercer número apareció un virulento, artículo contra el sacerdote católico de Vega Baja, suscrito por su director, don Agustín Álvarez, lo que marcó el fin estrepitoso del mencionado vocero, ya que el Venerable Maestro de turno, Pedrito Vega, confiscó la edición y ordenó quemarla íntegramente.

Mestizaje de géneros y estilos

Otro de los aspectos más definitorios, no ya de la literatura puertorriqueña, sino, de toda la literatura hispanoamericana) lo es el mestizaje de géneros y estilos. En este sentido, nuestra literatura surge en perfecto maridaje con nuestro pe¬riodismo. Lo es a nivel insular, así como a nivel local. La Dra. Josefina Rivera de Álvarez, llama a la prensa “nodriza literaria”.
En Vega Baja, ya que es imposible que el periodismo cumpla con su función básica, ha tenido por fuerza que ser periódico y revista 1iteraria a la vez. Esta circunstancia ha hecho imperativo, que cuando se ha estudiado el periodismo en Vega Baja, haya que incluir las revistas que han circulado localmente. Ese mismo criterio fue seguido por don Antonio S. Pedreira, en su libro, El Periodismo en Puerto Rico.

Revistas: Renovación, Anc1as, Veredas, Tau

En Vega Baja han circulado cuatro revistas, las cuales hemos incluido en la historia del periodismo local. La primera de estas revistas lo fue Renovación, que apareció el 4 de agosto de 1934. Contamos con tres números de ésta. “Revista de avance”, con un lema tomado de Gabriel D’ Anunzio: “Renovarse o morir”. Colaboraron en ella figuras de gran prestigio, como lo han sido; don Pedro Juan Brull, de Vega Baja, y Manuel Joglar Cacho, de Manatí.
Luego, en 1940, apareció la revista Anclas, ilustrada por don Pepe Miranda, un fino pintor vegabajeño. Colaboraron en ella figuras como: Luis Lloréns Torres, doña Trima Padilla de Sanz, Manuel A. Martínez Dávila, José Yumet Méndez, Francisco Rivera Landrón, Pedro Juan Brull, don Facundo Rivera Natal, Tomás de Jesús Castro, el Dr. Jiménez Grullón y otras figuras, entre la que se destacó don Fermín Arraiza, humorista vegabajeño del género de Nemesio Canales, Sal-vador Tió en Puerto Rico, y don Ramón Gómez de la Serna, en España.
En el 1963 aparece la revista Veredas, fundada por Gregorio Rivera Tejada. Colaboraron en ella: Agustín Álvarez, Sotero Rivera Avilés, Lino Padrón, hijo, Thomás J. Rosario, Jenaro Otero, Ángel M. Ciordia, Aurelia B. de Mena y Julio Meléndez. A diferencia de las anteriores, esta ha sido la revista de más larga vida en Vega Baja.
En el 1965, la Fraternidad Tau Upsilum Tau, publicó su revista Tau, dirigida por Freddie Narváez, donde colaboraron, entre otros, la Dra. Esther Seijo de Zayas, Armando Rivera, Pin Aguayo y Julio Meléndez. Prometía esta revista aparecer semestralmente, pero quedó en ese primer y único número.
De las cuatro revistas mencionadas -Renovación, Anclas, Veredas y Tau- sólo Anclas y Tau podrían considerarse como revistas. En ambas apareció material exclusivamente literario. Renovación y Veredas fueron revistas sólo en su formato. Más bien, fueron periódicos con porta-da y formato de revistas.

Periodismo escolar

Una extraordinaria manifestación periodística en Vega Baja, lo ha constituido el periodismo escolar. Esta gestión periodística hay, por fuerza, que remontarla a la aparición del periódico juvenil, La Voz Infantil. De este vocero hay muy poca información. Pedreira se limita sólo a men¬cionarlo e informar la fecha de su aparición, en agosto de 1895.
Posteriormente, en 1926, aparece el profesor Pedro Juan Brull como fundador, director y editor del periódico, El Heraldo de los Niños. Colaboraban con Pedro Juan, don Manuel Negrón Collazo, el Dr. Jesús María Armáiz, el Lcdo. Luis Martorell y niños y maestros de las escuelas. Desapareció en el 1928.
A partir de esta fecha se cierne un enorme vacío en el periodismo escolar en Vega Baja. No es, quizás, hasta 1939-42, durante los primeros años de la fundación de la escuela superior en Vega Baja, cuando aparece Ecos del Aula. Mi informante, Ramón G. Otero Concepción, uno de sus colaboradores, supone que lo dirigió en una ocasión, Roberto Ortiz Colón, y que Carmelo Feliciano González escribía la columna, “Burlas de Caín”.
No tenemos más noticias de periódicos es¬colares hasta el 1946, cuando se fundó en la escuela superior, desde el salón de Ocupaciones Diversas, el periódico Umbral. Lo regenteaban dos aprovechados estudiantes: Tomás Rabell Ramos y Bienvenido Ortiz Otero. En este periódico se inicia Julio Meléndez, quien escribía ensayos bajo su propio nombre; poesía bajo el seudónimo de Sevier de los Pinos; y crítica bajo el seudónimo de Sabelotodo.
El periodista que ha sido Bienvenido Ortiz Otero, aparecía ya en ciernes en aquel pequeño periódico. Lo demostró al preferir dejar de almorzar en la cafetería de la escuela, antes que revelar el nombre de este servidor, quien había escrito una crítica sobre el funcionamiento de la cafetería.
Luego apareció en la escuela superior de Ve¬ga Baja el fallecido Dr. José Luis Martín Montes, quien proyectó sus inquietudes, no sólo a través del teatro escolar, sino que a través del periodismo. Bajo su dirección, Jesús Hernández Sánchez, Enio Miranda, Luis Quiñones, Eduardo Sánchez y Julio Meléndez, echan hacia adelante el pe¬riódico Aulas. (1947-48).
Posteriormente, Aulas se convierte en Olimpo, órgano del “Círculo de Renacimiento Cultu¬ral de Vega Baja”. Su director lo fue José Luis Martín, y colaboraron: Luis de la Rosa, Thomas Rabell, Fernando Luis Silva, José Rosado, Francisco Lluch Mora y Julio Meléndez.
Luego habrá de aparecer en las escuelas de Vega Baja, superior e intermedias, una lista casi interminable de periódicos estudiantiles. Es posible que algunos se hayan escapado a nuestros escrutinios. Así han aparecido: Escuela Intermedia Urbana – 1956, Eco Estudiantil – 1958, High School Voice – 1962, El Enigma – 1965, La voz de mi escuela – 1965, La Voz (Organo Parlan¬chín Estudiantil) – 1966, Ecos de la Noche – 1968-69, El Estudiantado Despierta – 1970, Pueblo Nuevo en Acción – 1970, Juventud en Acción – 1971, Impacto – 1973, Nosotros 1975-76 Boletín Profesional y El Resplandor, sin año de publicación.
Hay un lapso donde el periodismo estudiantil hace mutis. Luego para el 1979 aparecieron dos nuevos periódicos: Voces del momento, en Almirante Norte, y Páginas de mi Escuela, en Pugnado Afuera. Durante el curso escolar 1981-82 aparecieron dos números del periódico El Heraldo, en nuestra escuela superior, dirigido por Sonia Santiago, bajo la consejería de la profesora Georgina Rodríguez.
Otra inquietud que en Vega Baja ha contado siempre con un órgano de expresión escrita lo ha sido el movimiento independentista. Han sido varios los periódicos que han circulado en este pueblo como voceros de ese ideal. Unos han aparecido en la zona urbana, algunos en el sector rural y otros en el frente estudiantil y en el obrero. Así podemos señalar: Frente de Liberación Vegabajeña – 1969, El Estudiante Despierta 1970, Patria – 1971, Machetazo – 1971, Ahora – 1972, Alerta – 1972, Chinazo – 1973, La Voz Estudiantil – 1973, El Obrero – 1976, El Guabá – 1977, Nuestra Lucha – 1977 y Boletín Informativo – 1977.
Los primeros periódicos publicados en Vega Baja – El Nivel y La Luz – recocogen el pensamiento y doctrinas del espiritismo. Es curioso que desde 1967 se publique en este pueblo el periódico espiritista, La Aurora del Pueblo, dirigido por don Rafael S. Lajara.

Otros periódicos y periodistas destacados.

Después de estos periódicos que hemos enmarcado dentro de alguna tendencia o ámbito particular, tenemos que destacar algunos otros que han tenido significación muy señalada para este pueblo. En primer término, tenemos que destacar a Actas, fundado por Lino Padrón, hijo, en 1950, dirigido originalmente por el profesor Ismael González, y posteriormente, por el propio Lino Padrón, hijo. Proclamado como “Órgano de la Asociación Juvenil Vegabajeña”, perseguía fines culturales y recreativos.

Colaboraron en el mismo Giovannie Otero, José Ángel González, Don Facundo Rivera Natal y otras figuras insulares a los cuales Linito tenía acceso.
Otro periódico que causó alguna inquietud en este pueblo, lo fue El Petardo, “órgano de vigilancia cívica”, fundado por Francisco Vicen¬te, en 1965, y dirigido por Julio Meléndez. Colaboraban en él: Manuel E. Arraiza, Adrián Santos, Sarah C. Otero Joy y Sotero Rivera Avilés, entre otros. Circularon sólo 17 números. Fue un periódico valiente que asumió con firmeza, posiciones de valía en el quehacer cívico-cultural de este pueblo.
En el 1967, el Club Exchange de Vega Baja comenzó la publicación del Boletín Informativo, que en sí, fue un periódico. Estaba dirigido por Agapito Rosario, y sus Editores lo fueron Hugo Matos, Dr. Edwin D. Torres y el Sr. William Talconer.
En el 1972 llegó a Vega Baja, el Sr. Jack López Cepero, obsesionado con la idea de fundar un periódico en este pueblo. Así surgió Taíno, publicándose 69 números durante dos años. Su editorialista lo fue Julio Meléndez y colaboraban Thomas (Jimmy) Rosario, Ramón L. Espino, F. Luis Arroyo, Adrián Santos, Chemón Rodríguez y otros.
Al mencionar a Thomas (Jimmy) Rosario, tenernos que hacer un alto para evaluar a este hombre en su justo valor. Jimmy, no sólo ha sido el archivo de todo el legado fotográfico de Vega Baja, sino que ha conservado la mayoría de los periódicos que hemos mencionado. Sin ese es mero suyo, sin esa previsión de su parte, no se hubiera podido realizar este intento de resumir la historia del periodismo en Vega Baja. Pero Jimmy no sólo ha sido depositario voluntario del periodismo local. Ha fundado diversos periódicos y ha colaborado en otros. Entre los fundados se encuentran: El Boletín – 1960, PI Noticiero – 1971, y El comerciante – 1976. Ha colaborado también en el periodismo mayor. Fue corresponsal de El Imparcial, donde preparó un suplemento de 12 páginas sobre Vega Baja, además de sostener una página durante el 1959 sobre este pueblo en dicho rotativo.
Sabemos de la existencia de otros periódicos como Justicia – 1945, fundado por Jaime Soto y Guadalupe Miranda. Luego apareció El Norteño, dirigido por Ángel L. Franco.
Durante algún tiempo, circuló entre los maestros de la escuela superior Lino Padrón Rivera, un periódico que fue un órgano de lucha. Existían en dicho plantel, al parecer, situaciones que afectaban la vida escolar, y se canalizó su rechazo a través de El Rabo del Volantín, dirigido por Gloria González. Fue un periódico sólo para iniciados, ya que para penetrar su sentido, era preciso estar en conocimiento de unos sucesos que nunca fueron de dominio público. Estaba escrito en un estilo chispeante, tendencioso, lleno de sutilezas e ingeniosidades que lo convirtieron en un periódico singular en Vega Baja.
Con iguales propósitos circuló en Vega Baja una hoja anónima, suscrita por un tal Juan del Pueblo (1980). La misma estaba dirigida contra la conducta administrativa del Superintendente de Escuelas.

El Registro

Otro medio de expresión similar a los dos anteriores con intenciones fiscalizadoras, fue El Registro, que circuló en el ambiente escolar vegabajeño en la década del 90.
Capítulo aparte merece en la historia del periodismo vegabajeño, la gestión realizada por la familia Maysonet, del barrio Puerto Nuevo. Esta familia, no sólo ha organizado un Club Familiar, integrado desde luego, por los miem¬bros de la familia, sino que ha publicado el periódico El Coquí.  A la fecha en que reproducimos estos apuntes, el último periódico que ha circulado con mayor regularidad en Vega Baja, lo ha sido Las Manos. Regenteado en su totalidad por el exprofesor y ex-representante a la Cámara, Manuel Vélez Ithier, fue un periódico de inquietudes sociales. Hizo su aparición en enero de 1980 y desapareció en octubre de 1981. Circularon 44 nú-meros.

Cayure

Órgano difusor de la historia y la cultura vegabajeñas publicado por el Centro Cultural de Vega Baja. Se fundó en 1976. Actualmente se han publicado 14 números. Reproducimos la Junta Editorial y el Editorial que aparece en el número 2, en octubre de 1986, que expone las metas y objetivos de la publicación vegabajeña de mayor importancia hasta el 1996, en que hace un alto, a partir del número 14.

Aida Amador
Editora
Junta de Directores:
Tomás J. Rosario, Padre
Tomás J. Rosario, Hijo
Adrián Santos Tirado
Justina Rolón Rivera- Presidenta Centro Cultural
Pedro Juan Ávila- Representante Promocional Cultural
Yadira I. Jiménez- Secretaria
Wilfredo Adorno- Secretario

Cayure es una publicación del Centro Cultural Carmen Rivera de Alvarado de Vega Baja, afiliado al Instituto de Cultura Puertorriqueña. Octubre de 1986, número 2.

Editorial

Cayure aparece por segunda vez. ¡Albricias! Debe ser motivo de gran regocijo este segundo intento de entrar a la historia periodística y literaria del quehacer cultural vegabajeño. No faltaba más, ya que su gestión se remonta, por lo menos, un par de lustros, cuando estaba en plena efervescencia la actividad bicentenaria de Vega Baja, allá para el 1976.
Quien de alguna forma tiene experiencia en publicar, ya un libro, ya una revista o un periódico en Puerto Rico, sabe que es tarea de Sísifo, el de la piedra aquélla…
Pero lo importante es que estemos aquí. Con la inquietud a cuestas. Con el deseo de llevarle a nuestros lectores el acontecer histórico y cultural de la Ciudad del Melao- Melao, como lo hicieron heroicamente aquellos esforzados vegabajeños, y aún otros hijos adoptivos, que nos precedieron en estos menesteres.
Para nuestros lectores y colaboradores quedan sus páginas abiertas. Pero, como diría el fenecido y gran periodista vegabajeño, don Agustín Álvarez, al entrar en este venerable recinto de las ideas, debemos quitarnos el sombrero en honor a la más elemental cortesía y respeto a las ideas y los sentires de nuestros semejantes. Pensando siempre en la mutua guardarraya del derecho a disentir, y hasta de estar equivocados.
Cayure, además de ser el nombre indígena de un árbol y su fruto, algo exótico en nuestra flora lugareña, es el topónimo de un sector del Barrio Cabo Caribe (cerca de La Grúa), rico en transparentes y frescos manantiales, que pudiéramos tomar como inspiración para realizar el quehacer literario y cultural que nos proponemos a través de sus páginas, con la ayuda de Dios.
¡Adelante!

Julio Melendez

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