Ideario Vegabajeño| Maritza Beatríz Ramírez Cruz| 2013


elsia cruz torruellas y sus hijos

Soy una maestra de teatro…

Intentar comunicar ideas y transmitir sentimientos. Mostrar como se puede amar la historia, las realidades y fantasías. Lograr defender esa forma única y mágica de amar. Identificarse con ellos, a quien se les enseña a amar lo que amas.

Mantener una controlada, apasionada, cuerda y divina locura y saber alternarla con las realidades de los demás. Luchar por las ilusiones dentro de universos de verdades absolutas. Combatir con espadas utópicas a reyes medievales, rutinarios y elitistas.

Enfrentarte con molinos… ¡sabiendo que son molinos!, y no tener la ilusión de haberte sentido al menos derrotado por poderosos e intimidantes gigantes, sino saberte vencido… solo por molinos. Saber que cada día será como un irrazonable juego virtual en el que cada nivel ascenderá en su dificultad y lo único que te devolverá “vidas” será el deleite de aquellos, a los que les revelaste como alcanzar el premio de la satisfacción, sin dejar de ser ellos mismos pero comprendiendo y aceptando el como son los demás.

Se llora mucho, se ríe mucho… ¡se hiperventila mucho! Se suele ser optimista, de repente pesimista y se vuelve a ser optimista. Se duda, se reniega, se observa, se cuestiona, se combate, se analiza, se investiga, se maximiza, se responsabiliza, se compromete, se cree, se quiere… se quiere y se vuelve a querer.

Es que hay tanto amor en esto envuelto. No se puede ser de otra manera cuando se escoge esta vida y esta vocación. Es una responsabilidad muy grande cuando el trabajo se ata de frágiles y fuertes hilos de emociones e ideales. Este nudo dogmático-teatral es el norte de mis libertades.

Y cuando acechantes tijeras amenazan ultimar contra los lazos que han sido construidos en espinosas encrucijadas, no se puede evitar la tristeza y la indignación.

El mundo entonces se acaba, los monstruos aguardan, los Lorcas son asesinados, las Julias mueren solas y abatidas y vuelven a ahogarse las Alfonsinas…

Pero no… no tengo el remedio de desenlaces designados a verdades eternas. Soy de la masa cotidiana y contemporánea, una mujer de la clase media que le tiene miedo al dolor, a la prisión y a la oscuridad, al moldeo, a los cuadrados y a la soledad… que escogió servirle a la juventud y al arte que son mi patria.

Esto soy, y soy inmensamente fiel a lo que decidí ser… una maestra de teatro. Hoy, cayeron vencidos mis Quijotes… sé que mañana mis Sanchos los alentarán. Y aunque hoy desaparecieron mis quimeras, sé que como las estrellas de Buero Vallejo, en la oscuridad están.

Historia de la Fiestas de Pueblo| Una idea general de lo que ha sido hasta ahora


Thomas Jimmy Rosario Martínez 2013Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, DVPR

Dentro de unos días, comenzarán las Fiestas de Pueblo, que son la evolución de las Fiestas Patronales. En esta época hemos preparado varios escritos para ubicarnos en tiempo y espacio y en la perspectiva más amplia para la reflexión sobre lo que debe ser en el futuro.

En nuestra ciudad se han celebrado fiestas donde participa la comunidad desde momentos en que no hay evidencia escrita ni recuerdo. Nuestros primeros habitantes y con los que tenemos que contar siempre que hablemos de relación social, son los aborígenes, comúnmente llamados indios, quienes deben haber convocado a celebrar eventos. Por lo menos, así aparece en los anales de su historia general.

Yo estimo que las principales fiestas después del inicio de la colonización en Vega Baja, deben haberse originado por la Iglesia Católica. El dominio en la mente y vida de los ciudadanos de parte de la organización religiosa era verdaderamente avasallador. Tan es así, que las fiestas seculares que ahora conocemos como Fiestas de Pueblo, fueron primero llamadas Fiestas Patronales, en honor al patrón o patrona de los pueblos. En nuestra ciudad, se levantó bajo la advocación de La Vírgen del Rosario.

Pero las fiestas de Vega Baja no siempre fueron religiosas. En ocasiones fueron fiestas cívicas, deportivas y hasta culturales. De hecho, aunque en Puerto Rico hubo separación de la Iglesia y el Estado desde hacía mucho tiempo, la Iglesia local rompió con la celebración conjunta de las Fiestas Patronales en la década de 1950 y aunque hubo participación posterior conjunta, hoy día la Iglesia Católica celebra, por separado, el culto a la Vírgen del Rosario alrededor de su conmemoración del 7 de octubre de cada año.

En ocasiones anteriores hemos detallado algunos incidentes entre los ciudadanos, la Iglesia Católica y el Gobierno Municipal. Los precedentes aparecen en nuestro escrito sobre la Historia Política de Vega Baja en Vega Baja, Su Historia y su Cultura, publicado en 1987 y en otros posteriores.

De Fiestas Patronales, en la primera administración del Partido Popular en 1941, se le quiso llamar Fiestas Populares y así aparece consignado en algunas actas de la Asamblea Municipal de la época. Supongo que la prudencia pudo más que el fervor partidista y se regresó al nombre tradicional de  Fiestas Patronales. Con la conciencia sobre la separación que debe haber con la iglesia y no destinar dinero a celebraciones religiosas, en parte de la pasada década se le comenzó a llamar Fiestas de Pueblo. Diosdado Cano me ha recordado en estos días que el nombre más correcto debe ser Fiestas de la Fundación de Vega Baja, lo que hemos defendido Carlos Ayes y el suscribiente desde hace algunos años.

A la celebración religiosa, se fueron incorporando otros elementos de festejo. A la usanza de la tradición europea de orígen pagano, imitando otros municipios y de propia creatividad local, se adicionó la música, el baile,  los juegos, las máquinas de diversión, los espectáculos, la venta de comestibles y bebidas, los reinados, los paseos por la Plaza, las competencias deportivas, la creación de comités de trabajo, la intervención del fisco local para el cobro de tributos, la iluminación característica de guirnaldas con bombillas, los juegos de azar, las ventas de artesanías, la publicación de programas o anuarios y otras cosas, algunas de las cuales ya han desaparecido.

Desde niño, vivir frente al escenario de la Plaza Pública las Fiestas Patronales era una escuela de aprendizaje cada año. Me hice parte de la celebración y bailé en el templete que vi construír con cada alfajía, cuartón y clavo, como se hacía antes. Le echaba carnaval a las muchachas que me gustaban, cuando daban la vuelta en la Plaza. No me perdía los juegos populares con la estrella principal que era Julio Rosario, al que le decían Julio El Sucio, con sus compinches del Alto de Cuba, que nos daban cada uno de los diez días un verdadero show de comedia improvisada frente al palo encebao que siempre lograban trepar.

Me comía también todos los bacalaítos que podía con la cola champagne de botella que venía antes, mis primeros besos de adolescente fueron en el gusano y vendí Pink Champale, cerveza Corona, India y Schaeffer junto a vino barato en el kiosko de la Fraternidad Rho Alpha Chi. Recuerdo también a mi padre, vestido de peregrino, buscarse los chavitos con sus retratos a enamorados o a niños que llevaban a sus hijos a retratar en los días de las fiestas.

En 1972 el alcalde Rafael Cano me pidió que escribiera un artículo sobre la importancia de Vega Baja y me lo publicó en el Programa. En años siguientes escribí otros, entre ellos, uno de la historia de las fiestas patronales que da base a este interés que de nuevo tengo por este tema. En 1977 escribí una carta al entonces alcalde, Luis Meléndez Cano y al Presidente de la Asamblea Municipal advirtiéndoles de la peligrosidad de la afluencia de personas en el pueblo tradicional donde se celebraban las Fiestas Patronales.

El poner las máquinas de diversión junto a los quioscos, las picas y los negocios ambulantes provocaban un problema de espacio que afectaba el movimiento de las personas con riesgos para su salud y su vida, aparte de ocasionar frecuentes roces indeseados hacia las damas de parte de algunos varones que se aprovechaban de la circunstancia. Esto también  impedía o atrasaba el paso de ayuda en accidentes o afecciones de salud de emergencia o a la policía para intervenir en situaciones de agresiones, alteración a la paz y hasta de muertes, como llegó a ocurrir. 

La celebración fue entonces mudada para las afueras del pueblo, donde estuvo hasta el año pasado. Este año, vuelve al pueblo.  No sabemos los criterios ni la logística que se va a usar, pero creo que es una buena idea en la que todos tenemos que cooperar para levantar ese casco urbano que languidece.

Aunque el alcalde indicó al Diario Vegabajeño de Puerto Rico que no se instalarían máquinas de diversión en la Calle José Julián Acosta, recientemente ha dicho que tiene que hablar con los comerciantes porque hay que cerrar la calle.  Desconocemos cual es la razón de esta nueva situación. Recordemos que allí hay oficinas médicas y una farmacia donde se debe garantizar el acceso a los impedidos en todo momento y una celebración, en órden de prelación, es secundario a esa realidad permanente.

Vegabajeño Efraín Cano rompe barreras


Efraín Cano Lamela y su esposo Emilio Reynés Boneta
Efraín Cano Lamela y su esposo Emilio Reynés Boneta

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Efraín Cano Lamela es mi amigo de la niñez. Tuvo unos buenos padres trabajadores y buenos ciudadanos y él tambien lo ha sido. Su padre fue empleado de la Caribe China y luego creó la Casa Cano con su esposa, la educadora Blanca Lamela.

Nos graduamos el mismo año, pero nos fuimos por distintos caminos. El escogió la banca, yo las humanidades y el derecho.

Yo me casé a los veintiún años por vez primera, con una mujer. El se unió hace cuarenta y un años a un jóven de su mismo sexo y no fue hasta 2006 que pudo casarse en Montreal, Canadá.

Hemos caminado rumbos distintos y preferencias sexuales diferentes, pero siempre lo he tenido en alta estima, porque es una persona cabal, respetuosa, alegre y sensible. Es de las personas que uno no ve todos los días, pero está ahí, cauteloso con los que no entienden porque es así, pero en contacto con todo el mundo porque tiene la seguridad de su pensamiento y de su sentimiento. Para mí, es una persona auténtica. Como lo era Mañemón o Angelo Rosario. En esta época, no tiene temor de expresar públicamente lo que antes era tabú social.

Cuando contrajo matrimonio, su acto fue de interés noticioso y se hizo un reportaje sobre el paso que dió con su compañero Emilio. Siete años después, los vegabajeños debemos conocer la evolución de uno de los hijos de nuestro pueblo, pionero en una actividad que aun en nuestros tiempos, es presa del pejuicio y la incomprensión.

Aun no hay razones convincentes del orígen de la diversidad de percepciones sexuales que hay en el interior de los seres humanos y que se manifiestan en preferencias permanentes o casuales de nuestras manifestaciones exteriores o de nuestros sentimientos interiores.

Para mí, Efén, que no es conocido por ser una persona de carácter fuerte, tiene más tesón y fortaleza que muchos machos testosteronedos que conozco. Lo felicito por el logro de su vida, que es buscar y encontrar la felicidad. Lo demás, es trivial.

Acceda al reportaje de televisión

Opiniones| El respeto a la bandera…otra vez


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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR/Fototeca Jimmy Rosario

Muchos ignoran cómo se logran los símbolos de los pueblos y para qué sirven. Otros son negligentes en el manejo de las telas que contienen los símbolos y los convierten en trapos.

Marcos Cruz 90 gradosSi yo fuera maestro como Marcos Cruz, esta mañana estaría poniéndole el gorrito de “burro” y le daría tres reglasos en su mano por no hacer las cosas bien. Claro, esta torcida de orejas es simbólica porque eso ya no se hace con los estudiantes por razones de respeto a la integridad humana y para que el estudiante no se sienta subestimado ni burlado frente a los demás. Pero no puedo pasar desapercibido que por segunda vez le tengo que llamar la atención por no seguir el protocolo en su propia casa, que es la Casa Alcaldía.

Ya estoy cansado de retratar lo mismo. No bajan las banderas en la tarde, cuando terminan las funciones al público, cual es el protocolo. En el Correo Federal de Vega Baja, con la escasez de personal, a veces hasta el deambulante que ronda el lugar es el que la baja, pero al final de la jornada, ya no hay bandera americana ondeando.

Pero no se crean que este olvido recurrente es de esta administración. La anterior, bajo Edgar y bajo Ivan, aun lo hacían peor, pues hasta dejaban las banderas raídas, rotas y podridas izadas o nunca levantadas. Tal fue la costumbre del olvido, que su propio lugar de reuniones en Tortuguero, ocho meses después de terminada la campaña, se yerguen cuatro pequeñas astas con banderas del PNP, Puerto Rico, Vega Baja y Estados Unidos, todas hechas pedazos. Ellos no tuvieron la dignidad de al terminar su jornada en noviembre de 2012, para siempre, quitando los símbolos en que basamentaban su propósito político.

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Algunos piensan que les escribo tonterías. Pero lo cierto es que no podemos levantar a este pueblo si no tenemos propósitos comunes. Yo tengo una tienda en Internet que la puedo manejar desde mi hogar en Tortuguero, desde el de mis padres en Vega Alta o de mis hijos en Florida o Maryland. Puedo ir a Japón o las Islas del Carajo cerca de Madagascar y no necesito a Vega Baja para nada. Pero cuando buscamos la sinceridad en el trabajo común del pueblo, los símbolos nos unen, nos ayudan a producir y nos hacen mejore ciudadanos.

Aquí ondearon las banderas españolas hasta que se bajó en 1898 y se puso la americana que estaba vigente para ese tiempo. Posteriormente la bandera llegó a las 50 estrellas y todos esos cambios posteriores las ostentaron los edificios de gobierno en Vega Baja y las instalaciones federales como el Correo y el Campamento Tortuguero. Hubo otras banderas en el interín pertenecientes a las compañías militares, asociaciones privadas y otras instituciones. Las banderas son una expresión, dan un sentido de pertenencia.

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Antes de que ondeara la bandera americana en Vega Baja, se trajo la bandera puertorriqueña que fue creada en Nueva York como una versión de la cubana, para ondearla en el entierro de José Gualberto Padilla, a pocos pasos donde esta mañana estoy escribiendo estas cuartillas. La foto es evidente y es posiblemente la primer foto donde se retrata la bandera puertorriqueña en todo Puerto Rico. Nuestra ciudad tuvo ese honor, por lo que nuestra ciudad está comprometida desde siempre con la obligación de respetarla y conservarla.

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En 1952, después de una batalla ideológica y de ser objeto de discrímen político, la monoestrellada es aceptada y hasta izada por Luis Muñoz Marín en San Juan y por el alcalde Angel Sandín Martínez en Vega Baja, como el símbolo de nuestra nación puertorriqueña. Otra vez nuestra ciudad tuvo otro evento histórico relacionado con banderas.

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En 1976 se izó la bandera vegabajeña. Yo estuve en ese proceso y por eso sé lo que cuesta. Hace cuarenta años  escribía sobre historia vegabajeña en el desaparecido semanario Taíno y viendo que otros pueblos tenían banderas y el nuestro no, fui donde mi mentor Luis de la Rosa Martínez, que para ese tiempo estaba organizando los documentos históricos del Archivo municipal y le llevé un modelo de lo que yo creía que debía ser la bandera de Vega Baja.

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El se sonrió y con la paciencia que tenía, aclaró que eso no se hacía así., que había que buscar a una persona especialista en heráldica que a base de la historia del pueblo, hacía el modelo correspondiente. Me dijo que en Puerto Rico solo había uno y que trabajaba en esta fase para el Instituto de Cultura. También me indicó el procedimiento, que era que el alcalde tenía que escribir al Director del Instituto para que se designara al heráldico para la tarea. Posteriormente se lo comuniqué a Luisito Meléndez, alcalde para ese tiempo y él me pidió que le preparara un borrador de la carta, lo que hice. El alcalde, junto a la Comisión Bicentenaria se encargaron de traer la bandera, el escudo y los sellos municipales. La bandera nunca ha sido alterada, pero cuando nos convertimos en ciudad, al escudo se le añadió una torre y se adoptó un nuevo cognomento para Vega Baja: “Ciudad por derecho propio”.

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La bandera integra colores que antes se usaron por nuestros estudiantes pero también integra elementos históricos de la vega y el río que han sido fuente de vida. La bandera, es pues, un símbolo de vida. Los que no la quieren mucho la dejan deshilar, ensuciar y hasta la usan para limpiar espejos. Los que sabemos lo que encierra la atesoramos, la cuidamos, nos sentimos orgullosos de ella, porque somos parte de ella.

Yo concibo un Vega Baja mejor. Nuestra bandera local y las demás, deben ser nuestro portaestandarte. Para el Día de la Fundación, que celebraremos oficialmente el 7 de octubre, cada casa y cada local comercial debe ostentar nuestra bandera vegabajeña. Hay tiempo suficiente para que se adquieran banderas  para la que la bicolor vuelva a colocarse en la Plaza del Migrante, que está sola con su asta y para que quitemos las banderas raídas que nos deshonran. 

Que el amarillo y verde, símbolos de la vida comunitaria,  junto al gentilicio de vegabajeños y la bandera y el escudo, nos siga distinguiendo en todo el mundo.

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¿Porqué El Diario Vegabajeño de Puerto Rico?


1/1/2013 Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Rudyard Kipling (1865-1936), un escritor inglés, hace cerca de una centuria escribió unos cuentos explicando fantasiosamente el orígen de la estructura de los animales.  The Elephant’s Child termina con un poema del cual hemos traducido una parte, la cual lee como sigue:

“Yo tengo a mi servicio seis honestos sirvientes que me enseñaron cuanto sé, sus nombres eran QUE, DONDE, CUANDO, COMO PORQUE Y QUIEN.”

Recuerdo  un retrato  cuando mi padre era corresponsal de El Imparcial en el cual aparece junto a los demás pediodistas y a su director Antonio Ayuso Valdivieso, teniendo al fondo la imprenta del diario y el rótulo parafraseando la frase de Kipling: “Seis grandes maestros que tuve, me enseñaron cuanto sé. Llamábanse qué, quien, cómo, donde, cuando y porqué”.

Cada una de esas palabras me han acompañado toda la vida. En quinto grado, creé La Pequeña Prensa, que era lo que yo entendía que era un periódico a mis diez años, que me costó un regaño de una maestra porque la aludía a ella. Luego en la Escuela Superior hicimos La Voz Estudiantil y ya universitario, participé con artículos de historia en el semanario Taíno, que se producía en Vega Baja por Jack López-Cepero.

En la Universidad de Puerto Rico fui colaborador y fundador de Proyecciones, en mis estudios de derecho pertenecí a la Revista Jurídica de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana y como estudiante ayudé a preparar los cursos de Historia del Derecho Puertorriqueño como Asistente de Investigaciones. Esporádicamente escribí en El Vocero, cuando el director era Pedro Julio Burgos, en periódicos políticos del Partido Nuevo Progresista y dondequiera que les interesara un escrito o donde yo me atreviera a tocar puertas para publicar mis ideas.

El periodismo ha sido mi pasión. De hecho, mi meta era estudiar periodismo. Fui admitido en la Escuela de Comunicaciones en 1973 pero me desvié a estudiar derecho. Mi padre, heredó de su tío Victor y de su padre Esteban la vena periodística y acompañaba su habilidad para escribir con sus destrezas en la fotografía, que siempre fue su primer medio de sustento y de vida. Mi sobrino, Carlos A. Narváez Rosario, Director de este diario, trabaja como cronista deportivo del Vocero.

Lo que me permite  comenzar hoy plenamente en este esfuerzo de hacer un diario con pasado, presente y futuro es, en lo que a mi respecta, es la curiosidad que mi padre me impartió, pero el amor a los vegabajeños es el basamento, el soporte sólido que nos sostiene compartiendo la alegría de los triunfos y las reflexiones de los fracasos.  Yo no he sido lo exitoso que él ha sido, pero tampoco soy él. Parte de mi vida la dedico a que se conozca su monumental obra continua, para que tenga permanencia y que sea aceptada por todas las generaciones a seguir, como la de los demás vegabajeños ilustres del pasado, los que se están forjando en el presente y los que necesitan modelos para el futuro.

El Diario Vegabajeño de Puerto Rico es el vehículo principal para publicar todo lo que tiene que ver con vegabajeños y con Vega Baja. Este medio no es ni puede ser un asunto de egos individuales ni de la suma de voluntades convertido en un propósito familiar. Tanto él como yo tendremos nuestro crédito, pero ninguno como el del pueblo tolerante y cooperador de la Ciudad de Vega Baja, que ha hecho que hoy comencemos esta segunda etapa del periodismo diario en nuestra patria chica.

Los que estuvimos originalmente en El Diario Vegabajeño habíamos compartido otras publicaciones culturales anteriormente, como pareja o como grupo, entre los cuales se encuentra mi padre y yo, en Taíno, Carlos Ayes, mi padre y yo en SEBUCO y Diosdado y yo en periódicos escolares como estudiantes y luego ya el como maestro y el suscribiente como profesional del derecho. Trajimos pues, la semilla del deseo de descubrir y compartir conocimientos y de un sentido de amistad y compañerismo en muchas instancias previas. Luego fueron llegando, poco a poco, mientras se convencían o se atrevían, cada uno de los demás buenos vegabajeños que nos han hecho el gran favor de acompañrnos.

No hay duda que la ausencia de otros foros y la presencia de un gobierno municipal excluyente nos motivó al debut social, pero la política ni la administración pública de Vega Baja nunca ha sido nuestro norte. Tenemos la convicción, empero, de que por la cadena de eventos en los últimos siete años, la divulgación de situaciones y las opiniones de nuestros asociados y el público, se han propiciado los cambios que colectivamente hemos querido y que han cambiado el curso de los acontecimientos en nuestra ciudad.

En el Diario Vegabajeño de Puerto Rico no estamos para perpetuar el pasado. El inmovilismo lleva a la desaparición mientras que el intercambio de nuestras ideas y visiones transforman la mentalidad, actitud y la vida. Venimos a continuar la obra de progreso del pueblo vegabajeño, a fomentar el vegabajeñismo como arma de unidad y consolidación donde todos podemos formar parte de un todo y ser tomados en cuenta por el resto del mundo.

El Diario puede ser el comienzo y el seguimiento, pero nunca el final. Las ideas tienen que convertirse en algo espiritual, mental o tangible fuera de este foro y no quedarse en unos símbolos cibernéticos o en la tinta de una página reproducida. Aquí recomenzamos nuestro camino, con el impulso que nos dió la experiencia y el impulso de un corazón vegabajeño donde todos podemos encontrarnos.

Nuestro saludo en medio de la llegada de un nuevo año nos llena de una gran energía. La energía es la fuente de la vida, por lo que la energía de ustedes y la nuestra, nos colmará de una mejor vida a todos.

Nos vemos en el camino…

Diario Vegabajeño de Puerto Rico – Misión y Composición


Publicación de Vega Baja News, Inc., una corporación dedicada a las comunicaciones sin fines pecuniarios, registrada en el Departamento de Estado de Puerto Rico, la cual comenzará oficialmente en forma continua a partir del 1 de enero de 2013 durante todos los días del año con información especializada sobre los vegabajeños y su municipio dentro de Puerto Rico y sus vínculos con el resto del mundo.

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Director Fundador

Thomas (Jimmy) Rosario Flores

Fundó y financió desde mayo de 2006 hasta diciembre de 2012

El Diario Vegabajeño, periódico cibernético originado desde mayo de 2006 se comenzó a preparar y distribuir en forma impresa y cibernética en el local de la Fotografía Rosario en Calle Acosta 66, Vega Baja, Puerto Rico y ahí aun reside su sede, de manera mínima.

Vega Baja, Puerto Rico. Crónicas Vegabajeñas es una versión temporera que ha sustituido a El Diario Vegabajeño en varias ocasiones, por la misma empresa.

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Director General

Carlos A. Narváez Rosario

Desde Enero de 2012 al presente

Diosdado Cano Rodríguez- Diciembre 2010-enero2011

Thomas Jimmy Rosario Martínez Mayo 2006-noviembre 2010

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Director Ejecutivo

Thomas Jimmy Rosario Martínez

A partir de 1 de enero de 2013

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Junta de Directores

A partir de 1 de enero de 2013

Diosdado Cano Rodríguez

Carlos M. Ayes Suárez

Ana M. Avilés Colón

Fernando Acobe

José Luis Maldonado Quirindongo (Luigi)

Miguel A. Rosario Marrero

Thomas Jimmy Rosario González

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Asesor Externo

Edgar Orilla, personaje comentarista y analista

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Consejeros

A partir de 1 de enero de 2013

Carlos M. Ayes Suárez- Antropología, Historia, Gobierno

Diosdado Cano Rodríguez- Administración Pública, Educación, Historia

José Montes- Comunicaciones

Miguel A. Rosario Marrero- Deportes

Herminio Marrero- Deportes

Edwin Crespo- Música

Ramon A. Rosario Otero- Educación, Música, Necrología

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Actualizado a 31 de diciembre de 2012