Hoy Pienso|Mejor comunicación con nuestros familiares mayores

CARLA RUBI NARVAEZ ROSARIOPor Dra. Carla R. Narváez-Rosario
 
Una llamada por teléfono, una carta o una postal de saludos son simples gestos de amor, que pueden brindar a un ser querido, a un adulto mayor de  ese apoyo emocional durante el envejecimiento.  Somos seres humanos racionales, y sociales, que necesitamos de tres cosas básicas para poder tener una vida adulta mejor: amor, bienestar y apoyo.
Crecemos en el núcleo familiar, ahí se espera que se nos inculquen los valores de amor y respeto.  Se espera que aprendemos que la familia es parte de nuestra vida, y ciertas situaciones durante nuestro desarrollo físico, emocional y laboral hacen que bien nos mantengamos cerca y en comunicación, o lejos y aislados de las situaciones familiares.  También hay quien aun en la distancia mantiene los lazos familiares y hay otros que aun cerca, se mantienen lejos.  Las razones individuales pueden ser variadas, pero los puertorriqueños en mayoría solíamos destacarnos por ser familiares y alegres. 
Actualmente aproximadamente un 22% de la población puertorriqueña son adultos mayores, un porcentaje que es mayor a la población de niños. Según las estadísticas de la Oficina del Procurador de Personas de Edad Avanzada en Puerto Rico (OPPEA), en base al último censo del 2010 y las proyecciones hacia el 2050 son alarmantes. Se puede destacar que una población adulta mayor de 60 años aumentará de 760,000 a poco más de 1millón de habitantes en la Isla para el 2050 (OPPEA, 2015).  Quiere decir que una tercera parte de la población serán adultos mayores, y ante el aumento en enfermedades degenerativas habrá una necesidad mayor de cuidados de salud y cuidados en el hogar.  
La expectativa de vida ha ido aumentando, lo cual nos lleva a re-evaluar que tras la situación precaria económica que estamos pasando en nuestro país, deberíamos planificar para el futuro comenzando desde nuestro núcleo familiar. ¿Por qué? Porque vamos a necesitar de la cooperación de todos los miembros de la familia para lograr una mejor adaptación a los cambios que yá están surgiendo.
Podríamos comenzar mejorando las relacionarnos con nuestros adultos mayores, esto ayudaría inmensamente a la prevención del abandono y la soledad que se percibe en esta población en crecimiento.
Segundo, podríamos prestar más atención al disfrute en familia.  Si bien es cierto tenemos que trabajar para echar hacia adelantes a los hijos, también debemos recordar que los hijos crecen y crearan también su propia familia por lo cual debemos inculcarles la importancia de compartir con la familia, y/o estar en contacto con aquellos que son parte de nuestra historia, proveyéndoles de apoyo emocional, físico y en ocasiones económico. 
Y tercero, valorando el tiempo.  Andamos a la carrera en la semana entre el trabajo, los hijos y el hogar, pero sería bueno y saludable dedicar un tiempo de calidad a la familia en la medida que se pueda.  Fortaleciendo relaciones entre adultos mayores, niños y jóvenes ayudará de forma positiva a prevenir y romper con los estereotipos negativos de la vejez. De esta forma trabajaríamos en pro de  una mejor comunicación intergeneracional vital para el éxito social-familiar.
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