LUIS ARNALDO RIVERAPor Luis A. Rivera Torres

El hombre en su deseo de autorrealización vive en la búsqueda de modelos a seguir, algunos disfrazan su ego e interés personal con frases melosas que tienden a agradar a los más incautos o fanáticos, sí entramos en asuntos de política simple”.

Y son las últimas dos palabras del párrafo anterior en las cuales concentro mi pensamiento sobre esos políticos incumbentes, “locales por cierto”, y así, desarrollar el pensamiento crítico. Y como lo manifesté antes, en el inicio del primer párrafo, “la búsqueda de modelos a seguir”.

Esos políticos que confunden el camino entreteniéndose con estereotipos de conductas y cualidades corrompidas en conjunto con la irresponsabilidad que es recientemente la táctica del día, resultan ser el costo del desconocimiento y descompostura de una cultura social en decadencia que hasta muy bien representan.

Los legítimos valores probados a través del tiempo sucumben ante un adulterado nuevo orden donde la seriedad y formalidad no existen. Los desatinos permanentes y palabrería hueca sustituyen al compromiso y las obligaciones en todos los órdenes del diario quehacer.

Extraordinariamente se revisten de dudoso pragmatismo concluyendo en intenciones sórdidas como si se tratara de un “jaripeo y gulas incontrolables”.

Y así, entre frases dogmatizadas y caminatas de ideología invalidada, se aprovechan del intelecto del Pueblo haciendo gala de sus principios discutibles.

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