20160729_094740Por Miguel Ojeda TrinidadBANDERA_PIP

Lo que parece bueno, no siempre lo es. Nuestro alcalde parece preocupado por el pueblo pero a la hora de tomar decisiones, no le importa el pueblo y no hace realidad mejores ideas.

Tengo la paternidad histórica del Festival Gastronómico, pero no hago alarde de eso. Presenté mi proyecto  a los compañeros populares y penepés de la Legislatura Municipal  primero que nadie. En su lugar, para no darle crédito a la delegación de un único miembro, lo materializaron como medida de administración. Desde luego, eso no está dentro de la definición de corrupción, pero sigue siendo un acto de deshonestidad pública y de poco alcance moral. No tenía inconveniente de compartir,  pero ellos, en un acto de egoísmo político y  figureo, prefirieron sustituir y borrar la verdadera historia.

Pero peor es que se haya derrotado el propósito, que era darle vida al casco del pueblo. Se lo llevaron para la Playa Puerto Nuevo, para pisar más su arena y aumentar la contaminación del área. Al pueblo lo dejaron sin ese aliciente para su desarrollo. Eso es falta de visión, originalidad y politiquería barata, porque saben que en la Playa se pueden sumar todas las recreaciones posibles para dar la impresión de que éste es un pueblo alegre que disfruta y no un pueblo necesitado que sufre en el resto de la ciudad que no puede recrearse como ellos pretenden.

Pero para sumar los males, ayer estuve en la Plaza Pública José Francisco Náter para atender un llamado de que las cosas no andaban bien por allí. Me dijeron que el alcalde había tomado vacaciones,  que estaba fuera de Puerto Rico y que había cerrado la Casa Alcaldía toda la semana. Que la gente había ido a buscar servicios e inclusive a pagar sus tributos por distintos conceptos y que no había ni quien cobrara. El cierre de operaciones fue discreto, mucha gente lo encontró a su paso. Los anuncios fueron exiguos, porque la intención era que nadie en su ausencia le comiera los dulces. Aparentemente no confía en su “vicealcalde”, como llaman al Secretario Municipal, ni en el desempeño de sus demás ayudantes y Directores.

El problema del alcalde es que maneja su administración como una empresa pequeña que quiere reducir más cada día para que no se salga de sus manos ni se note su incompetencia. Eso nos pone de frente con nuestro futuro, que necesita más dinamismo y menos concentración de intereses electorelos.

El pueblo es un ejemplo. Cuando hizo esa renovación de la Plaza y se instaló la fuente, dejó una estructura inaceptable frente al Teatro Fénix, que antes no había y que tapa la libertad que debe tener cualquier ángulo de vista de la Plaza. Allí mismo dejó un cable vivo de electricidad guindando en un tramo de poca distancia cuando no costaba mucho hacerlo soterrado y que hubiera sido lo propio hacer. La nueva fuente, desgraciadamente, para sumarle males a este pueblo, ha estado apagada y sin funcionar mucho más tiempo del que ha estado activa y en plena temporada del aedes aegypti, el agua remanente se emposa, creandose un peligro latente de criaderos de mosquitos.

El alcalde debe estar consciente de la chapucería que hicieron en el diseño y la construcción y tal vez en la utilización de materiales inapropiados, porque el trabaja frente a la obra  y no es ciego. Posiblemente consciente de sus errores,  ayer sábado, en medio de nuestra investigación, cuando no había nadie más trabajando en el Gobierno Municipal, se le ordenó a un empleado dedicado y preocupado que echara cloro al agua estancada, para que no se pudiera desarrollar un foco de infección de dengue, chikunkuya y zika.

Pero al igual que la calentura no está en la sábana, la infección la crea realmente la politiquería política del alcalde y del Partido Popular desde el segundo piso de la Casa Alcaldía. Esto que les he contado es uno de los desaciertos de proyectos inservibles, impropios o defectuosos que ha hecho. De los que no puede sentirse orgulloso ni debe ser motivo de propaganda de reelección en esta campaña política.

Las cosas hay que decirlas como son y no como nos las quieren hacer ver con imágenes del continente,  escondiendo el contenido.

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