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Por Thomas Jimmy Rosario MartínezLOGO EHV Diario Vegabajeno de Puerto Rico 2

En San Juan, se están dando situaciones de violencia de parte de taxistas contra los que manejan vehículos que dan servicio a Uber. Los taxistas sienten que le están usurpando su espacio de trabajo por uno mejor competitivo y que ha probado su éxito en otros lugares del mundo.

Como todo en Puerto Rico, hay polarización. Esta oferta de trabajo para los que están desempleados o quieren ganar un dinero adicional supera la oferta de los taxistas  y es más liberal para el pueblo trabajador y menos onerosa para el consumidor. Con razón, los taxistas ven esta competencia como una que les pone en riesgo el sustento para su vida.

No hay problema que no tenga solución. De hecho, algunos taxistas han dicho que entregarían sus costosas licencias a las agencias públicas fiscalizadoras y trabajarían bajo el sistema de Uber. Mientras tanto, el gobierno sólo amenaza el sistema Uber con imponer sanciones consistentes de multas a los conductores a y a la compañía.

Las pugnas obreras por usurpación han ocurrido siempre en Puerto Rico y en Vega Baja. En nuestro pueblo, particularmente, ha habido cruentas luchas entre educadores, trabajadores del tabaco, caña y otras industrias donde la violencia ha sido el elemento común. La lucha por la supervivencia hace que por los espacios de trabajo se luche, pero el gobierno, que se supone que nos sirve a todos, a veces no es lo suficientemente activo y efectivo en anticipar o resolver problemas.

Mientras este gobierno estatal no se desprenda de tantas leyes y reglamentos impositivos y complicados, tendremos situaciones como los de los taxistas y Uber. Una economía tan costosa que no admite cambios razonables en los tiempos modernos no permite que vivamos más felices todos. Es por tanto, una situación de mejor vida la que nos permite cambios y no el inmovilismo, causante del daño permanente  de muchos otros aspectos de nuestra sociedad.

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