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Por Thomas Jimmy Rosario MartínezLOGO EHV Diario Vegabajeno de Puerto Rico 2

Los domingos se abre la semana. Curiosamente, para los empleados del servicio postal, el ciclo de trabajo comienza los sábados y para el resto de los trabajadores, el lunes es el primer día. Mañana, por ser día feriado de Estados Unidos, no habrá trabajo, por lo que el martes será, para muchos, el primer día.

Le llamamos fin de semana largo cuando un día feriado en viernes o lunes extiende los días semanales de asueto que generalmente son sábado y domingo. Y esos días  hacemos cosas livianas para librarnos de la tensión acumulada. Pero no todo es así. De hecho, para muchos, especialmente para los que chinchorrean y los noveleros, o los que trabajan horarios y días “suicidas”, la actividad en los fines de semana en ocasiones es más fuerte.

La dinámica de esta pasada semana  nos dirá mucho sobre el futuro de Vega Baja. En el gobierno municipal terminó el año fiscal con las consecuencias que ello conlleva. Los libros se cierran, que es una manera simbólica de terminar un ciclo que comienza el 1 de julio de un año al 30 de junio del otro. Vendrá, para principios del próximo año, aproximadamente, la evaluación obligatoria que se hace anualmente del estado de las finanzas, determinar si ha habido balance en la administración del dinero gubernamental local. Habrá, pues,  superávit o de déficit, porque es difícil manejar tantos millones de dólares y que resulte en una ecuación perfecta de ingresos y gastos.

En los últimos años, el alcalde ha brindado la percepción de que es estricto en el uso de los recursos, con un plan educativo y de intolerancia hacia la corrupción y excesos para los empleados municipales y los contratistas  con una supervisión personal y continua de todas las áreas de servicio. Da la impresión a veces de que desconfía de todo el mundo, lo que es bueno cuando se administra propiedad y dinero ajeno.

En estos días acompañé a una dama que está en vías a convertirse en vegabajeña a visitar al alcalde Marcos Cruz Molina. Ella ha iniciado una cruzada para la conservación de las Cuevas de Carmelita y nos pidió que estuviéramos en una entrevista que le concedió el alcalde, quien de paso  demostró tener un conocimiento pleno de ese valor histórico, arqueológico y natural.

A mi salida por una de las múltiples puertas de su despacho, encontré un rótulo de la Oficina del Contralor de Puerto Rico. El alcalde, con una sonrisa completa en sus labios, me dijo que había reubicado cerca de su oficina el espacio que antes estaba en otro piso, para que los representantes del Contralor pudieran tener mejor acceso a la información municipal que ellos investigan sobre las finanzas y administración.

Recuerdo en la frente de los funcionarios de la pasada administración los sudores fríos y calientes cuando venían a investigar. Pero para el Asesor Financiero, posteriormente  convicto por corrupción,  los informes de esa oficina no valían nada porque en el Departamento de Justicia no les hacían caso y a todos los demás municipios siempre les encontraban deficiencias, sin consecuencias.

Marcos Cruz no es masoquista por querer tener a esos investigadores a una puerta de su oficina. Tampoco es una actitud de exceso de confianza, ni jactancia. Es un acto que comparte el buen simbolismo y la realidad de que se apega a las reglas, reglamentos, leyes y ordenanzas y no teme lo que se encuentre mal alguno. Tan sencillo como eso. Sin trechos, ni trucos. Y eso no tiene que ver con política partidista. Tiene que ver con honradez personal.Y creo que lo convierte en alguien fuera de serie en un mundo de gente falsa que discurre por los centros de poder de Puerto Rico y otros que aspiran a posesionarse.

Para Vega Baja es un orgullo tener personas con esos principios. Pero necesitamos muchos más.

 

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