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Por Thomas Jimmy Rosario MartínezLOGO EHV Diario Vegabajeno de Puerto Rico 2

David Bernier es una persona decente que nadie le ha disputado el momento histórico que le ha tocado vivir. Ninguno de los líderes dio el paso al frente para confrontarlo aun con sus carencias de experiencia política y de su salto espectacular de no ser nada dentro del Partido Popular Democrático, hasta presidirlo. Unos creen que los populares se huelen el escenario de derrota y no quieren cargar con el muerto. Pero David esperó pacientemente el momento preciso sin adelantarse; sólo se hizo disponible cuando le llegó su tiempo.

David debe estar atribulado. Es el Presidente del Partido Popular, después de Muñoz Marín, que carga una importante decisión para definir el futuro de su colectividad. Ninguna decisión es fácil. Los demás presidentes y muchos de los estadolibristas, libreasociacionistas y republicasociacionistas hicieron sus esbozos en muchos libros, ensayos, conferencias y dentro del récord periodístico, pero ninguno fue efectivo tratando de implementar las ideas de cada cual. David no es un ideólogo,  afortunadamente no es abogado para complicar las cosas, ni profesor de lenguaje para enredar el mensaje.

Esta tarde, en la reunión cumbre del directorio del PPD no se resolverá el estatus. Yo creo, que electoralmente lo que le conviene es posponer la definición para que después de las elecciones, porque no hay tiempo para escoger, explicar e internalizar cualquier opción. Cualquier determinación ahora puede ser nociva para la colectividad y de seguro provocaría divisiones y emigración a otros partidos, lujo que no pueden darse.

El no escoger un estatus fue la carta de triunfo para el fundador del Partido Popular en 1940. “El estatus no está en issue”, fue la frase del equipo ganador. Y si ciertamente no lo ganaron todo, lograron posicionarse con una esperanza que más tarde se solidificó. Los penepeístas, habiendo perdido bajo Estadistas Unidos el plebiscito de 1967, comparecieron luego en 1968 con la misma premisa y triunfaron. En 2012 ganaron el referéndum bajo la estadidad, pero perdieron las elecciones.

Contar con una finalidad de cambio fundamental en nuestra soberanía o en nuestra relación con Estados Unidos de América dentro de la oferta de un Partido, no define resultados.  Tal parece que el pueblo ha estado aceptando la teoría estadista pero está dispuesta a evaluar de forma independiente su futuro fuera de las elecciones generales, para evitar que los candidatos cojan pon.

Este es un pueblo sabio. Cree en la inclusión, no en divisiones ni en exclusión. Pero cuando tiene que hacerlo, lo hace. Y lo ha hecho en todos los partidos principales. Esto tiene que estarlo pensando el liderato popular y no querrán aventurarse. Total, llevan más de siete décadas en la indecisión y les ha ido bastante bien como para de la noche a la mañana radicalizarse. Posiblemente opten por la indecisión y la posposición.

Dentro de los escenarios posibles, pudiéramos esta tarde tener la píldora venenosa de la división si se tiende a uno de los lados de la izquierda o de la derecha.  Eso no es históricamente favorable para el PPD. Si alguna de las fórmulas excluye la ciudadanía americana porque jurídicamente no sea posible, también perderán parte de sus fieles.

Algunos de los que usualmente se apasionan querrán presionar para tomar de nuevo los valores puertorriqueños como arma para la transformación de la ideología del partido y un sector lo verá con buenos ojos. Pero muchos querrán convertirse en los mentores y otros no querrán que se ignore lo que ya han estudiado y divulgado.

Tengan en cuenta que los viejos no los están tomando en cuenta para las soluciones del futuro. A los anuncios de los pasados presidentes Melo y Rafael respaldando un candidato no se les hizo caso en esta pasada primaria. El actual gobernador es un cero a la izquierda que anda peleado con todo el mundo. Pero además, el paternalismo  autoritario ya colapsó. Y dentro de las voluntades de los populares hay dos voces fuertes, Bathia y Carlos López, que andan aceptando la posibilidad de la estadidad.

El cálculo de riesgo es muy grande para que resuelvan hoy el camino del futuro ideológico del PPD.   Bernier no será una lumbrera para todos, pero sabe cómo llegar a los sitios. Y este lugar de las ideas para Puerto Rico, que no ha demostrado ser su fuerte, es sin embargo un espacio para que el estratega deportivo utilice sus talentos, toreando el issue con una posposición para calmar sus huestes o yéndose de bruces al piso con una alternativa pesada que no se pueda sostener en vista de unas cercanas elecciones.

 

 

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