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Por Thomas Jimmy Rosario MartínezLOGO EHV Diario Vegabajeno de Puerto Rico 2

La palabra unidad significa algo en el diccionario español, pero en política es conveniencia. Unos se unen a otros pero no por una calidad humana de desinterés, sino todo lo contrario. Se quiere unir quien le falta consolidar, aquel que no se siente seguro ni suficiente con lo que tiene. La necesidad obliga a ser humilde quien necesita.

Después del evento del domingo, donde se llega con una carga emocional de confrontación hasta el momento de la espera de los resultados electorales, no es fácil cambiar de actitud hacia el rival y hacia los electores cuando no se recibe el apoyo esperado. Y eso afecta a muchos en el proceso. El candidato solo es uno de las personas afectadas.

Las palabras a veces sobran. Pero las caras y los gestos denotaban tensión en el ambiente del Partido Popular. No había contentura local porque no había conformidad total. Cada líder que quiso hacer su claque se quedó con un poco de los candidatos. El Partido Popular logró hacer un Frankestein con la diversidad del pensamiento de las personas elegidas. Esa unidad es una bomba de tiempo porque tantas voces no logran hacer un coro, sino una algarabía.

El resultado del PNP trajo disidencia. Personas como Hector O’Neill no van a entrar a congeniar con el chamaco, como tampoco lo hizo con el padre cuando se le confrontó en aquel tiempo de tormenta a finales de la década de 1900. Ellos que se sienten dueño de todo, perder algo les da la impresión de que les quita la razón de su apoyo. Se quejó de que Pedro Rosselló seguía haciendo política estando un huracán encima. Cuando empiezan a creerse Superman, el cuerpo se les revela con la vulnerabilidad, como le pasó a cuatro grandes como él, incluyendo al que le dejó el puesto de alcalde, Junior Cruz. O se les procesa por una querella de abuso de poder. No hay mal que dure cien años ni cuerpo que se le resista.

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