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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hoy sigue la tensión en las escuelas de Vega Baja. Se ha nombrado una comisión para trabajar el asunto que según algunos ya esté resuelto porque de escritorio han dispuesto sobre ello. Mientras tanto, ¿cuál es el saldo de esa aventura educativa?

Nos gustaría ver las estadísticas, si las tienen y las quieren mostrar, porque se admite que la mayor parte de los estudiantes vienen de la escuela privada, cuando los padres no pueden o no quieren pagar por la educación de sus hijos pero quieren lo mejor de todos los mundos para ellos. Eso, en detrimento de otros estudiantes que no tienen tanta atención del sistema educativo público.

O sea, que hay privilegios escondidos para un sector económicamente mejor en un sistema que debe ser igualitario.

Pero hay más. También se dice que hay estudiantes que colgándose en los requisitos, entran. Los criterios tienen que ser que seas popular (antes, penepé) y debes tener una conexión como de un representante distrital o por acumulación. Se llega a decir que hasta si eres representante, senador o trabajas en la política de gobierno (y la partidista, desde luego), entras a tus hijos por la puerta trasera.

Si no resides en Vega Baja !bingo! porque esa escuela no está hecha para albergar residentes de Vega Baja, sino de varios pueblos. Pero utilizan las escuelas de Vega Baja y hasta le quitan sus nombres, porque no les importa la conservación cultural.

Lo peor de todo es que algunos de los que dirigen y sostienen esta escuela, en el nivel oficial, son funcionarios o empleado públicos que están trampeando desde hace tiempo para obtener mejores salarios, ascensos, promociones, autoridad y hasta acceso gratis a la educación para su beneficio personal, aun fuera de Puerto Rico. El destino de algunos es la Universidad de Granada y lo hacen con el beneplácito del Secretario de Educación de Puerto Rico. Otros se conforman con asegurar su permanencia en puestos o cargos inamovibles, en vista al cambio de gobierno que se aproxima en unos meses.

Cuando creíamos que el síndrome del oportunismo y el robo se había terminado con Victor Fajardo, eso sigue, incide y se convierte de otras maneras en el saqueo de recursos que puede ir a todos los estudiantes en lugar de algunos privilegiados. Doña Brígida no tuvo nada que ver con este tipo de administración de los recursos de educación, por lo que deben sacar esta ignominia y separarlo de aquella dama sacrificada, justa y decente, muy distinta a los elementos en torno al actual sistema.

 

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