THOMAS JIMMY ROSARIO HIJO

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez LOGO EHV Diario Vegabajeno de Puerto Rico 2

En las clases de los miércoles y sábados de la Escuela de Historia Vegabajeña  que por definición y descripción son tertulias, me sorprende que el mayor interés y participación es de los investigadores de mayor edad.

Estos no solo se mantienen atentos a los temas que se desarrollan, sino también participan y aportan con su experiencia y conocimientos. Los más jóvenes presencian esos momentos de la historia que nunca se repetirán porque poco se planifica dentro de un marco rígido de exposición, allí hay mas bien la espontaneidad y la improvisación.

Las fuentes de la historia son esencialmente documentos, testimonios y tradición oral. Cada documento debe ser legítimo y confiable aunque su contenido no lo sea, porque rebatir la prueba escrita o las imágenes es parte del investigador o del historiador. Los testimonios de testigos presenciales o participantes de los momentos de la historia también son aportaciones que deben registrarse para poder entender el pasado. La tradición oral es todo aquello de lo que no hay evidencia tangible, pero que queda en el recuerdo de quienes lo contaron. Es importante porque como todo no se escribe ni se deja muestras, prototipos u objetos, es importante para establecer momentos de la historia y aclarar conceptos o informaciones.

A los viejos les importa la historia porque ellos conocen de primer instancia, la importancia de la experiencia. Sabemos que en la vida, los acontecimientos no se repiten como fueron originalmente. Por eso, es que la humanidad tiene distintos resultados en situaciones similares.

Ellos sienten la seguridad en su pasado y generosamente, nos apoyan en el presente, con lo que vivieron y lo que saben, para forjar un mejor futuro. Nosotros, los que ya estamos en las puertas de ese camino último de la existencia, sentimos placer de que vengan a recibirnos los sabios.

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