Hospitales en bancarrota

Los aprietos económicos ahogan a los centros de salud, que han tenido que recurrir a la protección de la Ley federal de Quiebras para mantenerse a flote

Hospitales en bancarrota (semisquare-x3)
Al momento, el hospital Wilma Vázquez, ubicado en Vega Baja, está acogido a la Ley de Quiebras. (Archivo / GFR Media)

En los últimos diez años una decena de hospitales del País se han acogido a la Ley de Quiebras, nueve al Capítulo 11 (reorganización de deudas) y uno al Capítulo 7 (liquidación). En la actualidad, el Hospital Wilma Vázquez, de Vega Baja, permanece en quiebra, mientras que el Hospital Lafayette, de Arroyo, salió pero continúa bajo sindicatura. El resto logró salir de la protección que los cobija bajo este estatuto federal, pero encaran un difícil panorama fiscal, al igual que el resto de los 70 hospitales del País.

La deuda millonaria que arrastraron desde abril del año pasado con la Administración de Seguros de Salud (ASES) por servicios prestados a la Reforma de Salud es el factor que más ha contribuido a la inestabilidad económica que enfrenta la industria hospitalaria del País, según la opinión de varios administradores hospitalarios.Atrasos en los pagos y denegaciones de facturas por servicios médicos brindados a beneficiarios de Mi Salud completan la ecuación, según el parecer colectivo de los expertos.

La Asociación de Hospitales radicó en febrero una declaración donde desglosaron los elementos principales que los han llevado a la crisis. Entre estos, mencionan las denegaciones y no autorizaciones de los planes médicos a casos de emergencias de pacientes, así como el éxodo de profesionales y el aumento de una población mayor de 60 años con una alta prevalencia de enfermedades crónicas.

La disparidad de fondos federales de los programas Medicare y Medicaid también ha sido un detonante fatal, recuerda la declaración.

“El problema mayor es la Reforma porque es el principal ingreso de los hospitales y cuando ASES no paga, (los hospitales) se ven imposibilitados de cumplir con sus compromisos cotidianos”, denunció Manuel Perfecto Torres, de la Unión General de Trabajadores (UGT).

Señalan a la Reforma

Las demandas por impericia médica, cuando no son meritorias, es otro elemento contribuyente a la crisis hospitalaria, según Jaime Plá, presidente ejecutivo de la Asociación de Hospitales.

“Tres hospitales tuvieron casos bastante fuertes por esta situación”, opinó.

Plá coincidió en que los tropiezos de la Reforma de Salud han afectado a la industria hospitalaria, particularmente desde abril del año pasado ya que, bajo los nuevos contratos de administración repartidos entre cinco entidades de salud, se regionalizaron los servicios, dejando fuera a proveedores y hospitales que antes brindaban servicios a beneficiarios de todo Puerto Rico.

“Y con el problema de los pagos atrasados de la ASES hay hospitales que todavía se están recuperando tras haber cogido dinero prestado (para poder seguir operando)”, indicó.

Además, Plá señaló el impacto que les ha provocado a los hospitales el que compañías Medicare Advantage hayan renegociado contratos y reducido tarifas tras haber sufrido una reducción de fondos de este programa federal.

“En la mayoría de los hospitales, hace cinco o seis años que no se les da un aumento. Por eso es el cabildeo fuerte en Estados Unidos. Si a Puerto Rico no le llega más dinero de (el programa) Medicaid, no se pueden dar servicios de salud a $2,000 por persona por año”, dijo al recordar que el Plan de Salud del Gobierno tiene una matrícula de 1.6 millones de asegurados.

Un impago, recalcó, sería la última ficha que provocaría una crisis de los servicios.

Buscan protecciónLa Ley federal de Quiebras es una opción que algunos hospitales han acogido para escapar del abismo fiscal en el que muchos se encuentran.

“El capítulo 11 permite reestructurar deudas. Se radica el caso y se logra una orden de paralización (de pagos) a todos los acreedores, se paralizan las amenazas de embargo”, explicó el licenciado Rolando Emmanuelli.

Según indicó el especialista en casos de quiebra, esto permite a los hospitales mantenerse operando mientras cumplen con un plan que el tribunal federal controla sobre cómo la institución les va a pagar a los deudores. La prioridad del plan son las deudas aseguradas, que incluyen el pago de hipoteca y de contribuciones al gobierno, entre otras.

“Bajo el capítulo 11 (de la Ley federal de Quiebras) se mantiene al deudor en posesión (de la empresa). Bajo el capítulo 7 (del mismo estatuto) el síndico que le asigne la corte coge el caso”, indicó Emmanuelli.

El abogado aceptó que los empleados de una empresa que se acoge a la quiebra podrían resultar afectados ya que la corte puede reestructurar la relación obrero patronal, incluyendo cambios de acuerdos y modificaciones de convenios colectivos.

“Si un hospital se declara en quiebra, el orden de prioridad (de pago) se altera y son los acreedores (los pagos prioritarios), no los empleados”, coincidió Perfecto Torres.

Ahogados de deudas

El hospital Wilma Vázquez, en Vega Baja, se ha acogido al capítulo 11 de la Ley federal de Quiebras en varias ocasiones,  la última en octubre de 2013. Desde entonces, ha estado reorganizando sus deudas, siendo su deuda principal al momento de la última radicación la que tenían con la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) por  $1 millón.

José Orlando Pabón, presidente de la Junta de Directores del hospital Wilma Vázquez, señaló también a la Reforma de Salud como el responsable principal del disloque en sus finanzas. Explicó que con la eliminación de contratos de servicios no esenciales, la sustitución de equipos que consumían mucha energía y la reducción de gastos, entre otras movidas y búsqueda de nuevos nichos de servicio, esperan poder salir de la quiebra en los próximos meses.

El hospital Lafayette, en Arroyo, también se acogió a la quiebra en noviembre del año pasado. Pero, aunque la institución logró salir de la quiebra hace tres meses, aún se mantienen bajo la supervisión de una sindicatura.

El doctor Manuel Quiñones, síndico del hospital, informó que el acuerdo de colaboración con el hospital San Lucas que se había anunciado en enero aún no se ha finiquitado.

“De no darse unos cambios significativos pronostico el cierre de cuatro hospitales privados que no forman parte del sistema de salud privado. ASES tiene que pagar la deuda vieja para evitar esto”, comentó Ramón Alejandro Pabón, administrador de hospitales.

“Los aires que suenan son bien malos. Molina (Healthcare) nos está denegando muchos días (de hospitalización)”, advirtió el doctor Pedro Benítez, del Hospital Damas.

Advirtió que aunque ya estuvieron en quiebra, están tomando acciones para reducir y controlar gastos.

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