Z MEJIAS ASTOL, LUIS M.

 

Por Luis Mejías Astol

Gracias Amigos…
En nombre de la familia Mercado Mejías les quiero agradecer todo el acompañamiento que han tenido con todos nosotros , su solidaridad ante estos eventos inesperados, sus muestras de cariño, sus atenciones en estos momentos tan difíciles y que ocurrieron vertiginosos.
Nuestra hermana Mato siempre fue una mujer dócil, cariñosa y amable con todos. Una madre ejemplar, esposa abnegada. Mato fue mi primera maestra y maestra de mis amigos quienes se reunían en mi casa para aprender cosas básicas con las que nos encontraríamos en nuestro primer grado. Allí en las paredes de zinc que forraban nuestra casa y con pedazos de de jarrones hechos con piedra caliza y mezclas que tenían los purrones nos enseñaba con gran paciencia los primeros números y las primeras palabras. Allí en esas paredes de zinc se grababan en blanco los trazos silábicos y se adornaban con escritura de números. Aun estoy seguro que mi Willian y Lico recordaran las latas que usábamos para sentarnos en el improvisado salón, salón al aire libre. Y que cosa ah, hoy exigimos buenos pupitres, computadoras y libretas con las ilustraciones de los super héroes y muñequitos que nos hacen tragar la comercialización.


Mato fue siempre la madre, abuela, la tía estimulante para que su familia estudiara y se esforzara en este caminar de la vida, creía mucho en los estudios como meta para alcanzar el éxito. Fue la nana de hijos, vecinos y sobrinos. La contadora incansable de cuentos y canciones infantiles. La que comenzo a amar los deportes una vez sus hijos participaban de los mismos. La patriota nacional seguidora de los juegos en que participaba Puerto Rico. Baloncesto, volibol, pelota, boxeo y últimamente con el arco y flecha dando seguimiento a mi nieta y entusiasmada con la posible participación de sus allegados a probar algo nuevo. Pensaba que podía llegar a ver en Vega Baja el evento.


Al no poder visitar los parques a ver a su nieto Gordy, se aferraba al radio con Edwin a escuchar los juegos. Hoy lamentablemente ya Mato ha partido con el Señor y quedará el recuerdo perenne de esta gran mujer, hermana, madre y Esposa. Les quiero agradecer a mi cuñado, mis sobrinos todas sus atenciones y cariño mostrado en su estadio en el hospital, a Ermelinda y Nancy quienes se fajaron en varias hospitalizaciones que tuvo Mato.

A todas las personas que atendieron a los presentes en las honras fúnebres en su residencia. Y especialmente a todos los aquí presentes que nos han acompañado. Gracias Sabana por sus muestras de cariño. Celebremos la vida de de mi hermana con un fuerte aplauso en esta despedida.

FAMILIA DE LUIS MEJIAS

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