THOMAS JIMMY ROSARIO HIJO

Por Thomas Jimmy Rosario Martínezlogo biblioteca electronica vegabajeña diminuto

A veces en el anonimato y fuera del reconocimiento público, muchos vegabajeños trabajan para mejorar nuestra ciudad. Su zona de confort es estar en paz con su conciencia; no cobran por sus servicios ni tocan para su uso personal los fondos de las instituciones que representan.

Esas personas representan valores escondidos que deben ser reconocidos y emulados. En la vida hay necesidades que cubrir por las que hay que ganar dinero conforme a nuestro sistema económico con el propósito de obtener bienes y servicios. Pero no todo debe ser dirigido a beneficio personal. Afuera hay un mundo de necesidad y sufrimiento que coincide con el nuestro, que nos molesta e impacta.

La labor silente se encuentra en instituciones políticas, sociales, religiosas, deportivas, en la industria, comercio y en las acciones individuales de los ciudadanos. Esa acción de sensibilidad y compasión permite el balance mental de los que sufren la desigualdad, sin importar su causa.

En un viaje que dimos a San Lorenzo, no vimos pordioseros ni deambulantes. Nos dijeron que el alcalde ha desarrollado un plan que lo ejecuta diariamente para trabajar, para atender este sector. El mismo, en su automóvil oficial, los lleva a iniciar una nueva vida de una manera humana y sensible.

Manuel Vélez Ithier, un buen vegabajeño de otros tiempos, hacía mucha labor anónima. En una ocasión se encontró con Julio El Sucio, un personaje muy querido, buscando y comiendo alimentos putrefactos  de zafacones.  Al montarlo en el carro para sacarlo de ese ambiente y ayudarlo, Julio se vomitó en el vehículo del entonces Representante a la Cámara. En otra ocasión tuve el privilegio de orar junto a él por un amigo infectado de SIDA, solo él y yo porque para entonces a  los infectados, la gente los evitaba. Hasta su muerte, Mister Vélez, como le llamábamos, siguió siendo generoso pese a las adversidades y el sacrificio que hacía por los demás. El ser político, con lo que la apreciación usual conlleva esa palabra,  opacó  lo mejor de él como ser humano, pero el vivió con eso y nunca dejó de ser una excelente persona.

Una sociedad vegabajeña con más gente que se fije en los que tenemos al lado es la mejor fórmula para la paz.

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