Por Tomas Jimmy Rosario Martínez

THOMAS JIMMY ROSARIO HIJO

A veces nos quejamos de la vida, de la gente y de nuestro ambiente. Es natural buscar la mejor zona de confort, porque eso nos da paz y felicidad.

Pensar en un estado ideal cuando se tiene que trabajar, atender obligaciones personales y familiares, y vivir al filo de una economía atropelladora, nos hace que pensemos que no se puede. Claro que no se puede si no proyectamos y visualizamos lo que aspiramos.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta al visualizar es nuestra edad y expectativa de vida. Si no tenemos un criterio de duración en nuestra mente, de principio estaremos limitados para el futuro.

Luego tenemos que descartar posibilidades del azar, como los juegos que proporcionan sueños de riqueza.

La planificación tiene que ser nuestro próximo paso. Si bien es cierto que cuando uno busca una estrella ella se aparece antes que la encontremos, hay que trabajar en nuestros proyectos de vida.

El proyecto de vida se manifestará aunque a veces con unas modificaciones, para lo mejor.  No podemos ser otra cosa que agradecidos con el resultado e inmediatamente que lo logremos, reflexionar para ver cuál será el próximo escalón que debemos alcanzar.

Aun en la complacencia y la satisfacción, lo que logramos a veces se torna tan consuetudinario, que perdemos el aprecio por ello y necesitaremos tener otras metas. Ese es el verdadero ciclo de la vida.

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