Voy a guardar mi lamento

Por Miguel A. Ojeda Trinidad

MIGUEL OJEDA 2014Yo creo que no soy conocido como pasivo ni encubridor del mal. Lo que he conocido que nos hace daño, lo he denunciado, a veces con tanta intensidad que puedo parecer imprudente. Uno sabe que Dios no nos hace perfectos, pero tampoco debemos usar el libre albedrío para el abuso social. Malo es hacer el mal, pero peor es la falta de compasión.

Dos buenos amigos cayeron en un incidente de arrestos y acusaciones recientemente. Adorno y  Collazo lo han sido por mucho tiempo, buenos servidores públicos y personas a las que les tengo estima. La conducta que le imputan me parece ajena, porque no es lo que conozco de ellos, pero corresponderá a la justicia de humanos aplicar las reglas que correspondan. Yo voy a guardar mi lamento.

No voy a hablar de ellos ni lo que supuestamente ha ocurrido y de lo que son imputados. Sólo quiero insistir en esta ocasión en lo que lleva a muchos buenos vegabajeños a errar en el mundo del servicio público municipal y causar problemas en el desarrollo normal de los negocios del gobierno municipal.

Una de las dificultades más grandes es la de combatir la fidelidad errónea a quienes tienen los puestos gerenciales en el Gobierno Municipal. El alcalde y los legisladores municipales son figuras de doble definición pues deciden sobre el desempeño y futuro de los empleados como miembros de los dos poderes del Gobierno Municipal pero también son figuras que se someten a una elección cada cuatro años y que pertenecen a partidos políticos. La dualidad a veces se mezcla, lo que no debe ser, pues hay unas fronteras en cada lado que afecta principalmente el lado del servicio público que está muy regulado y fiscalizado por reglamentos, leyes y decisiones judiciales.

Ser fiel no es malo. Demuestra convicciones, entereza y verticalidad. Es el último tributo que se le puede dar a un ideal o a una persona que hace un bien personal o social. La fidelidad es un instrumento de estabilidad. Lo practicamos con Dios, sobre todas las cosas y con nuestros familiares y amigos. Lo consagramos con nuestro ideal político y con nuestra esperanza en el futuro. 

Pero cuando nos invade la creencia en la perfección de otros, en que tenemos que dar la milla extra y violar el orden establecido para mantener o crear una situación que nos favorece o en la que creemos, se abre el camino de la corrupción. Algunos políticos conminan a esa conducta que todos tenemos que rechazar. Son los mismos que cuando un allegado cae en desgracia, mantienen distancia para no implicarse en la conducta negativa señalada.

Muchos sentimientos negativos como la envidia, la codicia y la traición definen las actuaciones de los políticos, quienes dependen de la percepción pública de la honradez. Pero para ser un político honesto hay que excluír toda clase de violación a leyes y no propiciar ni permitir que alguien bajo su supervisión lo haga. El supervisado igual tiene que protegerse  doblemente para evitar ser tentado dentro de sus funciones por ser fiel o de iniciar el camino peligroso de la corrupción gubernamental por su cuenta o con socios. Lo que nunca puede anticiparse es que los aliados, por conveniencia propia, podrán romper la fidelidad y convertirse en testigos en su contra y hasta reclamar inmunidad. 

En Vega Baja hay muchos ejemplos de traiciones de compadres, los que fueron amigos en algún tiempo, familiares, directores de campaña y personas del mismo partido político, por lo que no digo esto en un espacio vacío. Un alcalde en prisión y otro en juicio pendiente, funcionarios sancionados y otros en entredicho actualmente son ejemplo de que la ausencia de honestidad en el servicio público no termina a pesar de los castigos ejemplares. Esta relación -a veces simbiótica- se da en la creencia de que nadie se va a dar cuenta y del exceso de confianza de un creído círculo de gente afín. 

Ese es el escenario. Los trucos son variantes y las personas implicadas a veces nos sorprenden.  Los supervisores no pueden ser tolerantes con los que cometen errores porque callar es una manera de ser cómplices. Tal vez esto sea un mal que damos por sentado al ver un gobierno ineficiente y poderosamente asaltado por intereses económicos grandes y particulares que logran botines de dinero  en sus actividades de servicio y robarle un poco no hace daño  en comparación.

Tal vez nada se resuelve si no mejora la calidad interna de los empleados y funcionarios públicos ni se les deja de exigir el tributo político partidista como parte de sus funciones. Yo no quiero ver más gente que aprecio envuelta en esos tristes espectáculos de la justicia puertorriqueña o federal. Esto solo cambiará cuando el interior de la persona cambie, como ya he dicho en muchas ocasiones, pero hay que acabar con la falsa fidelidad.

Autor: Publicaciones Educativas Vegabajeñas, Inc.

Publicaciones Educativas Vegabajeñas, Inc. es una institución pública sin fines pecuniarios creada en 2018 con la intención de producir información y transmitir el conocimiento y las ideas. Sus propósitos son educar mediante la publicación de escritos de historia e ideas, documentos e imágenes. Los escritos suscritos por sus autores son su exclusiva responsabilidad y corresponde a su libertad individual de expresión y responsabilidad. Nuestra sede está en Acosta 66 , Vega Baja, Puerto Rico. Dirección Postal: PO Box 505, Vega Baja, PR. 00694-0505Tel 787 475-2133 pevinc@yahoo.com

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