¿Se debe revisar la historia de Vega Baja?

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez , Investigadores de la historia Vegabajeña

Todo el mundo tiene una percepción distinta de la historia. Eso dependerá de cuánto haya aprendido e internalizado de la información disponible y de las estructuras mentales asociadoras de su propio intelecto. O sea, que la historia, una de las ciencias sociales que supone hechos concretos basados en el estudio y la publicidad, no es una ciencia exacta.

Hay factores que afectan lo que conocemos como historia y desde luego, vamos a aplicarlo a Vega Baja. Comencemos con la fundación. En 1976 celebramos su bicentenario. Para ese momento la única certeza que teníamos era que ya para esa fecha existía un poblado que se llamaba La Vega o Las Vegas y que disputaba con lo que fue posteriormente Vega Alta, la localización final, que como sabemos, terminó siendo dual, creándose la Vega Alta y la Vega Baja.

Don Agustín Alvarez, basado en un error histórico, sostenía que la fundación de Vega Baja había sido el 3 de octubre de 1773, pero ni el día ni el año coincide con nada, excepto su fuente, que era un almanaque comercial. Basado en errores sobre errores, yo escribí también una fecha errónea en el libro “Vega Baja, su cultura y su historia”. Lo único cierto es que Vega Alta se fundó en 1775 y Vega Baja aparece reconocida tres décadas más tarde.

Pero lo verdaderamente importante no son números ni datos. Eso solo son puntos de referencia. Lo que define al vegabajeño en el mundo es su sentido de pertenencia. ¿En qué momento una persona sintió amor por sus vecinos y por su tierra al extremo de querer que este fuera su punto de partida y de regreso o de reflexión y añoranza? Eso no lo sabemos, pero sí estamos seguros es que ese sentimiento de vegabajeñismo existe y que tiene una historia.

Una de las claves que tenemos que investigar es la adopción del gentilicio. ¿Desde cuando nos llamamos vegabajeños? Pero también, en ausencia de la adopción de esa forma de identificarnos, podemos investigar los grupos que primero hicieron cohesión en el lugar aunque no se llamaran vegabajeños. Por eso, los aborígenes taínos que se encontraron cuando los españoles vinieron a nuestra costa y que escribieron sus crónicas, podemos usarlo como punto de partida.

Cuando hicimos el libro de referencia, Vega Baja, su historia y su cultura, la visión era agrupar conocimiento. Es claro que el saber era más vasto que el que se expuso, que hubo que eliminar información y faltó investigar muchas fuentes que no estaban disponibles y otras que nunca las hemos podido ver. Un intento de actualizar el libro, iniciado por Adrián Santos Tirado, fue abortado por la administración de Luis Meléndez Cano, por razones que nunca he entendido, porque hasta un contrato se le hizo para pagarle sus servicios, el cual nunca se inscribió en el Contralor de Puerto Rico.

Como consecuencia de limitaciones de publicación en el pasado que hoy día no existe porque tenemos el Internet y los recursos de acumular memoria casi de manera infinita,  hay muchos cabos sueltos en lo que conocemos como historia vegabajeña. Pero afortunadamente, hay muchos vegabajeños e investigadores de afuera interesados en distintos aspectos de nuestra diversa cultura o sub-culura, si existe, para historiarla.

Hay que reforzar el Centro Histórico, que hace maravillas con pocos recursos, abrir más espacios en Internet para que estén accesibles las fuentes de la historia y su localización cundo no puedan publicarse, agruparnos en más asociaciones de acuerdo a nuestro interés y la preferencia, promover que las instituciones hagan y publiquen sus historias particulares y crear conciencia sobre el valor de la historia para el futuro.

El proceso para revisar la historia de Vega Baja debe ser uno continuo y metódico,  que al igual que se hacen presupuestos, todos los años se marque el rumbo de lo que se va a hacer para que haya un producto tangible y acumulativo que integre el esfuerzo y perpetúe la huella de nuestra historia.

En Investigadores de la Historia Vegabajeña tenemos a las personas con el interés de que se agrupen las fuentes disponibles, que se publiquen, que se analicen y que se discuta nuestra historia en todos los frentes y posibilidades, porque sabemos que el conocimiento es poder. En nuestro corto tiempo, ya hemos publicados historias locales en una agenda ambiciosa para el futuro.

Afortunadamente no estamos solos en nuestra quijotada. El Gobierno Municipal, en sus ramas legislativas y ejecutiva también tiene planes diversos. Centros educativos e investigadores independientes también han demostrado tener interés en nuestra gente y nuestras obras y esto es como el catarro, que una partícula microscópica puede contaminarnos a todos. Nuestro entusiasmo es la enfermedad que queremos pegarle a todo el mundo, para el bien de todos.

La contestación a la pregunta es que sí, debe revisarse la historia de Vega Baja para buscar toda  la verdad que podamos de nuestro pasado, pero con unos parámetros de investigación, método y bases distintas, tomando de referencia lo que ya se ha hecho, que nos es útil, pero con unas proyecciones de  trabajo y publicidad distintas a las que hicimos. Este es un nuevo siglo, con unos medios distintos para la investigación y unos recursos diferentes para el aprendizaje que los que habían cuando se hizo el llamado “Libro de Vega Baja” y todo lo que hasta ahora existe sobre nuestra historia.

Si hay un camino revolucionario que puede tocar nuestra inerioridad individual y colectiva es a través de lo que nos une y nos distingue del resto del mundo. La fuerza detrás de  esa identidad es la historia de lo que los otros como nosotros nos legaron, que tenemos el deber de transmitir a otros que están esperando conocer y a los que vendrán después. Este es el momento de revisar la historia de Vega Baja. Y lo estamos haciendo.

Autor: Publicaciones Educativas Vegabajeñas, Inc.

Publicaciones Educativas Vegabajeñas, Inc. es una institución pública sin fines pecuniarios creada en 2018 con la intención de producir información y transmitir el conocimiento y las ideas. Sus propósitos son educar mediante la publicación de escritos de historia e ideas, documentos e imágenes. Los escritos suscritos por sus autores son su exclusiva responsabilidad y corresponde a su libertad individual de expresión y responsabilidad. Nuestra sede está en Acosta 66 , Vega Baja, Puerto Rico. Dirección Postal: PO Box 505, Vega Baja, PR. 00694-0505Tel 787 475-2133 pevinc@yahoo.com

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