El Grillo y las Hormigas (fábula)

Grillo y las Hormigas 2Por Diosdado Cano Rodríguez

Erase una vez que lo parecido era solo el revés…

En la Cueva de las Golondrinas, por el piamonte cálcico de la vega baja del naranjal que da refugio de la lluvia y el calor tropical  a los que allí acuden, se encontraba un grillo viejo, criticón y amargado. Cebado de la caridad del entorno. Allí y entonces se imponía con su ensordecedor ruido, frente a la sutil paciencia respetuosa de los que él cuestionaba y ofendía desde su torre panóptica, acusándolos con su ácido sentencioso e imprudente.

Así de tanto criticar a todo y a todos, ensordecía molestamente, con la repetición de su discurso contradictorio en su versión de lo que creía, era la verdad.  Claro está, no era más que su verdad singular producto de sus prejuicios, acaramelados y entrecogidos con una aparente pulcritud mentida.  

Les gritaba a todos, de día y de noche.  

Abusaba de la paciencia de las hormigas, las termitas y de todos.

Pero él no hacía nada productivo.

Nada de nada, solo joder, como dicen algunos humanos que de vez en cuando trashuman estos parajes. Unos curiosos y otros a hacer lo que ellos mismos se ha prohibido hacer insensatamente.

El grillo, no hacía nada por miedo. Miedo al fracaso, pues al tomar una acción o elegir una cosa o acción en otras, se está expuesto al fracaso frente a los demás y se expone a la crítica ajena.

Así un miedo lleva a otro miedo y otro, lo que lo refuerza como indeseablemente rotundo ante la consciencia del criticón auto conceptuado como pulcro.

Solo los valientes aceptan ese riesgo, producto natural e inevitable de las contradicciones implícitas en nuestros pensamientos y actos.

La libertad de elegir es indeleble, pues pertenece a estructura misma de la conciencia.

Sumido en este dilema, el grillo se enloda con la injusta desnaturalizante, sin que le importe las consecuencias de las afecciones emocionales que inflige a los demás de sus acusaciones.  

Y su día lo convertía en noche.

Por otro lado al grillo no le importaba que a veces le hicieran caso, algunas de las hormigas rojas del hormiguero o las termitas del comején del árbol que se balanceaba hacia el cielo azul, pues cuando lo hacían, él inconforme les criticaba, o porque no hicieron a tiempo o no hicieron de la manera que él lo hubiera hecho o porque gastaron mucho o porque, No sigo porque en eso de buscar defectos, no había quien lo superase.

 Como consecuencia de haber criticado tanto, él temía que si hacia algo, los demás le devolvieran a manera de eco coreado, las criticas particulares e hirientes que acometió, mas de una vez, impropios injustos e insolentes.

A todos les encontraba defectos. Era el dueño de la verdad absoluta o así pensaba él.

Un día se enfermó, pues la amargura consume el corazón del que la carga, haciéndole más daño a él, que sus víctimas. Y fue entonces que se vio reflejado en el charco de baba que había salido de su boca.

Y aquel día, se acercaron con su apoyo generoso, los demás habitantes de la cueva y su entorno, liderados por las hormigas y las termitas, con la piedad y la paciencia que habían aprendido de las agresiones abusivas del grillo, y acudieron a su auxilio.

La vergüenza se volvió angustiosa a su alma del grillo desde su conciencia. Pues es la angustia es inmanente al ser y subyacente a la libertad originaria consecuente en la responsabilidad de ello implica. Así el castigo torturante por sus abusos vino desde su interior. Pues al final no le podemos echar culpa a nadie por nuestros actos.  

Todo va de la hemostasis al caos y de regreso.

Fin

Moraleja:

“No es el que más grita, quien es el dueño de la verdad, pues ella es temporal, cuestionablemente subjetiva y relativa.” DCR

* * *

Nota: Las fabulas son narrativas falsas en que los personajes son animales enmarañados en dilemas contradictorios y angustiosos, propios de los seres humanos. Lo aquí incluido no es en referencia nadie. Si alguien se siente aludido, es por su entera responsabilidad pues ya les dije y las fabulas son literatura.

 

Diosdado Cano Rodríguez, MAED, MPA.(poeta, cuentista y fabulista.) vegabajeño.

 

Autor: Publicaciones Educativas Vegabajeñas, Inc.

Publicaciones Educativas Vegabajeñas, Inc. es una institución pública sin fines pecuniarios creada en 2018 con la intención de producir información y transmitir el conocimiento y las ideas. Sus propósitos son educar mediante la publicación de escritos de historia e ideas, documentos e imágenes. Los escritos suscritos por sus autores son su exclusiva responsabilidad y corresponde a su libertad individual de expresión y responsabilidad. Nuestra sede está en Acosta 66 , Vega Baja, Puerto Rico. Dirección Postal: PO Box 505, Vega Baja, PR. 00694-0505Tel 787 475-2133 pevinc@yahoo.com

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